Apoyos visuales en autismo: ¿realmente los entienden?

Apoyos visuales en autismo: ¿realmente los entienden?

Cuando hablamos de autismo es muy común escuchar que son “grandes procesadores visuales” y que, por ello, los apoyos visuales son siempre la mejor herramienta. Esta afirmación es cierta a medias.

A veces llenamos la vida de los niños y niñas con autismo de pictogramas, paneles y agendas visuales como si, automáticamente, fueran a comprender su significado. Como si tener autismo les dotara de una capacidad mágica para entender cualquier imagen sin haberla aprendido antes.

La realidad es otra: si un pictograma no se asocia a un significado desde su presentación, será simplemente un dibujo más.


¿Qué apoyos visuales utilizar?

La respuesta es sencilla: los que el niño o la niña comprenda.
No existe un sistema universal que funcione para todos, por eso es tan importante valorar el nivel de comprensión y elegir el apoyo adecuado.

De lo más concreto a lo más abstracto, podemos utilizar:

  1. Objetos reales – fáciles de comprender porque están presentes y se manipulan.
  2. Fotografías – mantienen la referencia concreta, aunque ya en formato visual.
  3. Pictogramas – requieren más abstracción, pues representan un concepto mediante un dibujo.
  4. Palabra escrita – es el nivel más abstracto y depende de la capacidad lectora del niño/a.

¿Cómo utilizar los apoyos visuales correctamente?

No basta con colocarlos en las paredes o pegarlos en una libreta. Para que realmente sean útiles, deben seguirse ciertas pautas:

1. Un significado por pictograma

Cada imagen debe tener un solo significado. Si usamos el mismo pictograma para distintas cosas, generamos confusión y dejamos de ser claros.

2. Precisión en su uso

Los apoyos visuales demasiado generales no suelen ser útiles. Cuanto más concreto y ajustado sea el pictograma (o la foto, o el objeto), mejor comprensión tendrá.

3. Mantener siempre el mismo patrón

La coherencia es fundamental. Utilizar siempre los mismos símbolos para las mismas acciones o conceptos permite que el niño/a cree asociaciones estables y pueda anticipar lo que viene después.


Una herramienta con sentido

Los apoyos visuales no funcionan por arte de magia. Funcionan cuando se utilizan de forma coherente, precisa y adaptada al nivel de comprensión del niño o niña.

En Diver Aula creemos que la clave está en no dar nada por sentado: ni todos los pictogramas son entendidos, ni todos los niños/as procesan la información visual del mismo modo. Solo cuando los apoyos tienen sentido real para la persona, se convierten en una verdadera ayuda para su comunicación y autonomía.

Porque los apoyos visuales no son dibujos bonitos en la pared: son puentes hacia la comprensión y la participación real.

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