Horarios visuales

Horarios visuales

En el aula, la organización del tiempo no siempre es sencilla. Para muchos niños y niñas con autismo, no saber qué va a pasar después puede generar ansiedad, inseguridad o incluso rechazo a las actividades.

Una de las herramientas más útiles para dar estructura al día son los horarios visuales. Estos apoyos ayudan a los alumnos/as a anticipar, comprender y aceptar mejor las rutinas escolares.

Yo los suelo colocar en la misma mesa del alumno/a para que esté a su completo alcance en cualquier momento.


¿Cómo hacerlos?

Un horario visual no tiene por qué ser complicado, pero sí debe ser claro, coherente y adaptado al nivel de comprensión del alumno/a. Hay varias formas de hacerlo, y según lo que se busque estructurar. En mi caso ne particular con algunos alumnos estructuro cada sesión y tengo un horario general a parte y con otros alumnos/as tengo un horario semanal y con ello es suficiente.

  • Formato: puede ser una tira de velcro, una cartulina plastificada o un cuaderno pequeño.

  • Tipo de apoyo: elegir lo que el niño/a entienda mejor (objetos reales, fotos, pictogramas o palabras escritas).

  • Orden: organizar las actividades en secuencia, de arriba abajo o de izquierda a derecha, siempre manteniendo el mismo patrón.

  • Finalización: cuando la actividad termina, se puede retirar la tarjeta y guardarla en un sobre o bolsillo, lo que refuerza la sensación de haber completado la tarea.


Más que un horario, un apoyo a la autonomía

El verdadero objetivo no es solo organizar el tiempo, sino favorecer la autonomía y la tranquilidad del alumno/a.

Cuando el niño/a sabe qué va a pasar después, se reducen los niveles de ansiedad y aumenta la disposición a participar en las actividades. Además, tener un horario visual en la mesa les permite ganar confianza y seguridad en sí mismos.


Si no sabes cómo hacerlo o no te quieres complicar la vida, es mi modelo, y en este link puedes conseguirlo editable en Canva, recomiendo que hagas una copia y lo edites.

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